De lo viejo a lo rústico

Detrás de todo lo que nos rodea, del urbanismo actual, de los interminables edificios, del ruido perpetuante y de elementos de la posmodernidad que afectan indirectamente a nuestra condición humana, existe el deseo de muchas personas que prefieren la tranquilidad, el silencio y también algunos rasgos del pasado. Si eres de estas personas, y estás realizando una búsqueda hacia atrás, hoy te damos una idea.

Es una decisión determinante la de salir de lo tradicionalmente actual, para pasar a rasgos viejos, antiguos y pasados. A este paso lo podemos observar en un cambio de imagen radical de nuestros espacios cotidianos. Sin mucho dinero, ni mucho esfuerzo, podremos construir de nuestro hogar un nuevo lugar de tranquilidad, con sabor a antiguo, y con recuerdo a infancias o años pasados. En esta oportunidad, te vamos a ayudar a convertir lo viejo en rústico.

Desde su concepción en sí, el término “rústico” busca alvergar una concepción particular en sí: la calidez de los hogares llenos de vida, en donde cada rincón tiene una historia individual. El interés que tienen las personas por acudir a lugares calmos, lejos del ruido de la ciudad, es uno de los ejemplos que demuestran la búsqueda de este tipo de ambientes: cabañas, hoteles hogareños, son símbolos de la presencia de lo rústico en la actualidad.

Los elementos que se deberán combinar para obtener una decoración de interiores que albergue este estilo, son: la madera, el barro, la piedra y las fibras naturales. En cuanto a los elementos decorativos que lo componen, el principal protagonista es la madera, lo que determina a los revestimientos: siempre teniendo en cuenta la predominancia del rojo, atinando con el verde y el rojo una exactitud de tradición. A través de estos colores y la madera, se podrá rememorar al campo, a la naturaleza, y al mundo de lo rústico.

Los demás elementos son básicos, pero claves a la vez, como ser una foto familiar emarcada sobre un mobiliario de madera. Se pueden incluir también materiales de bambú o mimbre.

Un elemento clásico de la decoración rústica es la chimenea. A través de esta, se logra un ambiente de charla, de descanso, o de acogimiento. Por lo general, se las combina con sillones de mantas coloridas.

Así mismo, los estampados de los textiles muestran también una temática de naturaleza, con flores o animales, en los que se atribuye a la vida en el campo. 

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Acerca de Macarena Gelmi

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