Tendencia: muebles lacados

Los muebles lacados (sí, esos que se pusieron tan de moda hace unos años por su luminosidad y su aparente perfecto aspecto) siguen siendo toda una tendencia en el mundo del interiorismo, siendo la estrella principal de las decoraciones minimalistas, modernas, funcionales y nórdicas.

Como todo en esta vida, los muebles lacados tienen tanto ventajas como desventajas. Así, entre las cosas positivas de este tipo de mobiliario podemos decir que es ideal tanto para espacios diáfanos como para ambientes que queramos que sean más luminosos, elegantes o plácidos; que es sencillo de limpiar y que ofrece una amplia posibilidad de colores, siendo el blanco el protagonista. Sin embargo, estos muebles tienen algunas desventajas: son más proclives a sufrir marcas y arañazos y se manchan más. Hoy en Decóralos queremos darte las claves para que laques tus propios muebles, para que pintes un mueble lacado y para que conserves en buen estado este tipo de muebles. 

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Por supuesto, si quieres contar con muebles lacados en tu hogar no es necesario que los compres. Y es que puedes convertir tus propias piezas de mobiliario en muebles lacados ahorrándote una gran cantidad de dinero y haciendo que tus muebles parezcan totalmente nuevos. Para conseguirlo solo tendrás que seguir unos sencillos pasos, no sin antes hacerte con los materiales necesarios (esmaltes, laca, lija, pincel no muy grueso, rodillo de pelo corto y bandeja para pintar). Una vez lo tengas todo listo, deberás lijar el mueble a tratar, preferiblemente con una lijadora eléctrica. A continuación, tendrás que dar una mano de imprimación y, cuando se haya secado, deberás lijar con una lija fina para que no salte la pintura. Será entonces cuando puedas dar la primera capa de lacado. Cuando se haya secado el esmalte deberás volver a lacar tantas veces como sea necesario.

Si lo que quieres es renovar un mueble lacado, deberás quitarle primero la laca y los residuos de ésta mediante una lija o lijadora (ésta será la parte más difícil). Después tendrás que frotar con un paño para retirar los residuos y, así, conseguir una superficie más apta para pintar. Eso sí, antes de comenzar a aplicar el esmalte deberás colocar una capa de imprimación y dejar secar unas horas. Dependiendo del color del lacado del mueble, deberás aplicar una, dos o tres capas de pintura. Lo más importante es que dejes entre una y otra capa de pintura, al menos, 24 horas de secado. De hecho, entre la primera y la segunda capa lo mejor es dejar unas 48 horas. Además, es importante que tengas en cuenta el clima y el ambiente donde te encuentres, ya que podrían afectar al acabado.

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