La importancia de los colores en la decoración


Una de las decisiones más importantes que tenemos que tomar cuando nos adentramos en el mundo de la decoración de nuestro hogar es la elección de los colores. El color de las paredes, de los muebles, de los cuadros, y de todos y cada uno de los elementos que vayamos a incorporar, ya sea el color de un simple electrodoméstico o una regadera, tendrá una gran influencia en el ambiente que finalmente consigamos crear, y por consiguiente, una enorme repercusión en el estado de ánimo de las personas que vayan a disfrutar de esos espacios.

Dicho esto, queda claro que la elección del color ha de ser una decisión estudiada y meditada meticulosamente, pues hasta que no se encuentran todos los elementos colocados no seremos capaces de visualizar el resultado final, y por lo tanto, no podremos saber si nos sentimos satisfechos con los colores seleccionados. Y en la mayoría de los casos, revertir este tipo de decisiones puede suponer costes muy elevados.

¿Cómo nos influyen los colores?

Colores cálidos

Entre la gama de colores cálidos el rojo es el más destacado, aunque todos aportan sensaciones muy similares. Tanto el rojo, el naranja como el amarillo son colores que incitan a la acción y la excitación de los sentidos, por lo que no son tonalidades muy recomendables para la decoración del hogar a no ser que verdaderamente se quiera causar esas emociones. Sin embargo, en pequeñas cantidades o en sus tonalidades más pastel pueden proporcionar un efecto muy diferente. Por ejemplo, un poco de amarillo incita a la alegría y aporta luminosidad, y la gama pastel de color naranja, que sería el salmón, puede llegar a estimular nuestra energía y vitalidad.

Colores fríos

A pesar de lo que su propio nombre indica, los colores fríos no transmiten sensaciones precisamente frías. El azul, el violeta y el verde son colores muy apropiados para la decoración de interiores puesto que aportan calma, sosiego, paz y descanso. Aun así, tampoco es conveniente abusar de su uso puesto que también son colores que absorben mucho la luz, y en grandes cantidades pueden llegar a producir incluso tristeza, por lo que lo ideal sería combinarlos siempre con tonos pasteles, colores neutros y/o cálidos.

Colores neutros

La decisión más acertada será la elección de colores neutros en su mayoría combinados con una pequeña proporción de alguna de las tonalidades de la gama de colores fríos o cálidos de las que hemos hablado en los párrafos anteriores. Los tonos grises, blancos y cremas le aportarán a nuestro hogar grandes dosis de bienestar y armonía, pues son colores limpios y luminosos que aceptan cualquier tipo de combinación.

La regla del 60-30-10

Y si después de leer todas estas líneas sigues sin tener claro cómo introducir los colores en la decoración de tu casa, no dudes en aplicar la regla del 60-30-10. Es una regla muy sencilla usada por todos los expertos en decoración. El 60 sería el porcentaje del color predominante, el 30 el del color secundario y el 10 el del color de acento. Lo que supone que no se deben introducir más de tres colores en la decoración, y han de ser en las cantidades mencionadas para conseguir mantener el equilibrio y la armonía de los diferentes espacios.

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