La filosofía del blanco en decoración

En numerosas ocasiones hemos hablado en esta sección de la importancia del color en la decoración. Lo mucho que transmite y los efectos que se pueden conseguir según qué color domine la estancia a decorar. Incluso nos hemos referido a cómo decorar combinando determinados colores, como el blanco y el negro. Pues bien, en esta ocasión nos vamos a referir al color que no es ninguno. El color que en realidad representa la ausencia de color: el blanco. Porque se ha convertido en esencial en decoración.

El blanco es la base y la unión de todos los colores y se convierte en el punto de partida de cualquier proceso creativo.

Desde luego nadie pone en duda que “es el color de la luz solar, y por eso consigue con tanta facilidad dar sensación de luz a los espacios”.

De ahí que se acaben utilizando los colores en función de las modas. En mi opinión se tiene que buscar una continuidad cromática para dar confort visual a un espacio, a fin de que sea relajante a la vista y, al mismo tiempo, se cree una tendencia que vaya más allá de las modas y perdure en el tiempo”.

El blanco es un color que nunca pasa de moda. Pero además es un color muy recomendable para las viviendas justas de tamaño porque realza la luz existente —natural o artificial— y aporta luminosidad. Y, de paso, ofrece una percepción del espacio más amplia. Por otro lado, el blanco es muy versátil gracias a sus muchos matices y a que se puede combinar fácilmente y siempre con acierto.

Si tienes dudas respecto al estilo decorativo con el que acertarás si apuestas por el blanco, no temas. No hay posibilidad de errar. Imagina un espacio minimalista. Sí, abunda el blanco porque inevitablemente se asocia ese tipo de ambientes con el color, la pureza, la ligereza. Pero lo mismo sucede con el industrial (y el nórdico: recuerda que lo emplean como base de la mayor parte de sus ambientes), en el que se combina con metales y maderas naturales. Tampoco fallarás si tu estilo es el más clásico, porque es un color atemporal. Puedes apostar en ese caso por los muebles lacados combinados con textiles como el algodón o la lana. Conseguirás un entorno cálido y acogedor.

Ten en cuenta que no sólo nos referimos al blanco puro, al blanco nuclear. Hay multitud de tonalidades en este mismo color que te ayudarán a conseguir matizar la luz y el ambiente que persigues. No te olvides de todos ellos porque evitarás con ellos caer en uno de los errores más habituales de la decoración en blanco: la frialdad.

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